Sobre la Función Erectil

La disfunción eréctil (DE), a veces llamada incorrectamente impotencia, es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual placentera.

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¿Qué provoca la disfunción?

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En los hombres mayores, la disfunción erectil generalmente tiene una causa física como enfermedades, lesiones o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier trastorno que cause una lesión en los nervios o que disminuya el flujo de sangre al pene puede causar DE. Pero por llegar a la vejez no se tiene que padecer de disfunción erectil.

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La causa más común de DE es el daño a los nervios, problemas de próstata, estrés, factores psicológicos, tales como el estrés, la ansiedad, la culpa, la depresión, una baja autoestima y el miedo a no desempeñarse en el acto sexual problemas con el trabajo, familia, arterias, músculos lisos y tejidos fibrosos, de una enfermedad. Problemas con los riñones, alcoholismo crónico, esclerosis múltiple, arteriosclerosis. Una lesión en la columna vertebral, la próstata, la vejiga y la pelvis puede llevar a DE, produciendo lesión en los nervios, músculos lisos, arterias y tejidos fibrosos de los cuerpos cavernosos.

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Otras causas posibles son fumar, que afecta el flujo sanguíneo en las venas y arterias, y anormalidades en las hormonas, como por ejemplo una cantidad insuficiente de testosterona. Las causas hormonales suelen afectar asimismo el deseo sexual o libido.

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Tratamiento de la DE

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La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE.

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El término impotencia significa = incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y tener un acto sexual satisfactorio. La DE es una situación muy frecuente. Pero no es un tema que se hable abiertamente, pues es parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos hombres buscar ayuda para un problema que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

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Aunque puede decirse con seguridad que todo hombre experimenta de vez en cuando dificultades para mantener la erección, la disfunción eréctil se define como la incapacidad para mantener una erección suficiente para el acto sexual en el 25 % al menos de los intentos.

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Los hombres tensos, con ansiedad y sobreocupados, en ocasiones, no pueden lograr esa concentración necesaria causando impotencia sexual. Existen otras causas, como los problemas vasculares.

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La DE se puede presentar por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre, o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).

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Así, las situaciones que más frecuentemente producen DE son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan DE entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.

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Factores de riesgo para la DE

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Fumar, alcohol, drogas (sustancias adictivas), estrés. Un indicador de la DE física, en desacuerdo con la psicológica, es la incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertarse por la mañana. La DE que persista más de 3 meses y que no sea debida a un suceso estresante evidente, al consumo de drogas (sustancias adictivas), alcohol o a enfermedades médicas transitorias que causan DE, señala la necesidad de recibir atención médica por parte de un urólogo.
DE y envejecimiento.

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Existen muchos malentendidos en este tema. Como resultado del proceso de envejecimiento. La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y para la erección y la eyaculación. Sin embargo, la sexualidad no tiene fecha de expiración.

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¿Cómo ocurre una erección normal?

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Cuando no hay estimulación sexual, el flujo de sangre dentro del pene es muy bajo, lo que lo mantiene en estado no erecto. Cuando se recibe estimulación sexual por los sentidos o la imaginación, las arterias del pene se relajan y se dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta. A medida que el pene se expande, las venas del pene se comprimen, y la sangre no puede salir. Con un aumento en el flujo sanguíneo que entra y una reducción en el flujo que sale, el pene se vuelve cada vez más grande y se pone cada vez más duro.

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Tratamientos de la disfunción eréctil

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Menos del 10 % de los hombres que padecen DE buscan ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, se depriman o busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables remedios populares que se deben considerar. Actualmente hay muchos tratamientos eficaces y muy seguros. Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las arterias y venas: dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas, hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.

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Los productos orales que estimulan la actividad sexual en el cerebro pueden aumentar el deseo sexual y con ello facilitar la erección. Con este fin se han comercializado pastillas que ayuden a mejorar.

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LOBO no es, pues, un afrodisíaco, ni una hormona, ni un producto que cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir erección más dura, aumentar el libido, brindar energía, retardar la eyaculacion y trabaja solo por estimulación .

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Prevención de la DE

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Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las arterias y venas: no fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas (particularmente grasas saturadas), hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.

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Muchos especialistas opinan que una de las medidas preventivas más efectivas consiste en hacer el amor frecuentemente con una pareja afín, buscando el placer. Aunque no tiene que ser necesariamente con una pareja estable (recomendación que sí es necesaria para reducir las probabilidades de contagio de una infección de transmisión sexual, pero no un requisito absoluto para el buen desempeño en el acto sexual).